Después de leer el libro de la psiquiatra Juncal Sevilla sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en adultos, me han quedado varios aprendizajes que creo que merece la pena compartir y relacionarlos con la nutrición.

Es un libro pensado principalmente para personas con TDAH y sus familiares, con el objetivo de que puedan verse reflejados en las situaciones que describe y comprender mejor lo que les ocurre.

Sin embargo, mi sensación al terminarlo es que deberíamos leerlo todos.

Especialmente quienes trabajamos en el ámbito de la salud —médicos, psicólogos, dietistas-nutricionistas—, pero también cualquier persona, porque es muy probable que tengamos a alguien con TDAH cerca.

¿Quién no ha tenido en su entorno alguna persona que parecía encajar con estos rasgos?

  • el compañero de clase que siempre estaba despistado
  • el amigo que lo perdía todo
  • el colega de trabajo que llegaba tarde a todo
  • alguien que parecía vivir “en Babia”

Con frecuencia, estas personas han sido etiquetadas durante años como:

  • vagas
  • desordenadas
  • maleducadas
  • despistadas
  • personas que “hacen lo que les da la gana”
  • o simplemente “empanadas”.
Imagen 1. TDAH y nutrición. Fuente: Elaborado con CANVA @pexels

Sobreviviendo en una jungla.

Sin embargo, muchas veces detrás de estas etiquetas hay una condición neurobiológica que nunca fue comprendida ni diagnosticada.

Según se menciona en el libro, en el año 2020 la prevalencia del TDAH en adultos se estimaba entre un 2,58 % y un 6,76 % de la población mundial. Esto significa que estamos hablando de millones de personas.

Cuando no se diagnostica ni se trata, puede asociarse a múltiples dificultades a lo largo de la vida:

  • fracaso escolar
  • problemas de salud mental
  • adicciones
  • accidentes
  • conflictos interpersonales
  • divorcios

La autora utiliza una metáfora muy potente: muchas personas con TDAH sienten que están sobreviviendo en una jungla, tratando de adaptarse a un entorno diseñado para cerebros que funcionan de otra manera.

Imagen 2. Jungla. Fuente: CANVA. @gettyimagespro

Cómo se diagnostica el TDAH en adultos.

El diagnóstico suele comenzar con herramientas de cribado que permiten detectar síntomas compatibles con TDAH.

Uno de los cuestionarios más utilizados es el:

Adult ADHD Self-Report Scale (ASRS v1.1)

Este cuestionario recoge los principales síntomas del trastorno y permite identificar si es necesario realizar una evaluación más profunda.

Cuando se necesita una valoración diagnóstica más completa, se utiliza una entrevista estructurada llamada:

Diagnostic Interview for Adult ADHD (DIVA 2.0)

Estas herramientas están validadas para población española y son fiables para la evaluación clínica del TDAH en adultos.

Criterios diagnósticos del TDAH según el DSM-5.

El manual diagnóstico DSM-5 organiza los síntomas en dos grandes áreas:

  1. Inatención
  2. Hiperactividad e impulsividad

A continuación, se resumen algunos de los criterios principales:

Síntomas de inatenciónSíntomas de hiperactividad e impulsividad
Dificultad para mantener la atención en tareasInquietud o necesidad constante de moverse
Cometer errores por descuidoSensación interna de estar “acelerado”
Dificultad para organizar tareas o actividadesHablar en exceso
Evitar tareas que requieren esfuerzo mental sostenidoInterrumpir conversaciones
Perder objetos con frecuenciaDificultad para esperar turnos
Olvidar actividades cotidianasActuar impulsivamente
Parecer que no escucha cuando se le hablaResponder antes de que se termine la pregunta
Tabla 1. Síntomas TDAH. Fuente: DSM-5

En adultos, muchas veces la hiperactividad no se manifiesta como movimiento físico constante, sino como inquietud mental o impulsividad.

Cómo viven muchas personas con TDAH.

Algo que me ha impactado especialmente del libro es la descripción de experiencias cotidianas que muchas personas con TDAH reconocen inmediatamente.

Por ejemplo:

  • procrastinan constantemente
  • empiezan proyectos con ilusión pero luego los abandonan
  • se aburren con facilidad
  • pierden objetos con frecuencia
  • llegan tarde a todas partes
  • interrumpen conversaciones
  • sienten que su cabeza está llena de pensamientos desordenados

Además, debido a la búsqueda constante de estímulos, algunas personas pueden desarrollar conductas adictivas, con o sin sustancias.

Entre ellas:

  • videojuegos
  • compras
  • drogas
  • redes sociales
  • o incluso la comida.

El tratamiento del TDAH y el prejuicio social hacia la medicación.

Uno de los puntos que también aborda el libro es el estigma asociado al tratamiento farmacológico.

Muchas personas piensan que a quienes tienen TDAH “les están drogando”.

Sin embargo, según las guías clínicas actuales, el tratamiento de primera línea son los fármacos estimulantes, entre ellos:

  • Metilfenidato
  • Lisdexanfetamina

Cuando estos no son adecuados o no funcionan, pueden utilizarse fármacos no estimulantes, como:

  • Atomoxetina

Estos medicamentos no buscan sedar a la persona, sino ayudarla a regular los circuitos de atención y control de impulsos.

Muchas personas describen que, gracias al tratamiento, pueden:

  • sentirse más tranquilas
  • organizar mejor sus pensamientos
  • concentrarse
  • y desenvolverse con mayor seguridad en su vida diaria.

Es importante recordar que cuando no reciben tratamiento, algunas personas con TDAH pueden intentar aliviar sus síntomas recurriendo por su cuenta a estímulos intensos o incluso a sustancias ilegales.

TDAH y consulta de nutrición.

En la consulta de nutrición es importante que tengamos en cuenta estas características y aprendamos a reconocerlas.

No es raro que algunas personas acudan por problemas como:

  • ansiedad por la comida
  • atracones
  • impulsividad alimentaria
  • desorganización en las comidas

En algunos casos, cuando hablas con ellas con calma, puedes intuir que podría tratarse de un TDAH no diagnosticado.

Por eso es importante que los Dietistas-Nutricionistas conozcamos esta sintomatología y aprendamos a abordar a estas personas desde el respeto y la comprensión.

Un espacio seguro en la consulta de nutrición.

En la consulta de nutrición es importante que las personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad sepan que pueden hablar con total libertad sobre lo que les ocurre.

Muchas veces llegan con la sensación de haber sido juzgadas durante años por su forma de organizarse, por su relación con la comida o por su dificultad para mantener hábitos.

En mi consulta siempre intento transmitirles algo muy importante:
no tienen que tener miedo de contar lo que les genera ansiedad o desorden en su alimentación.

El objetivo es crear un espacio seguro donde podamos:

  • entender qué está pasando
  • identificar los detonantes
  • y diseñar pautas nutricionales sencillas y adaptadas a su realidad.

Muchas personas con TDAH se encuentran con un problema añadido: exceso de información y dificultad para organizarla.

Por eso, en consulta siempre buscamos que las estrategias sean:

  • claras
  • simples
  • realistas
  • fáciles de implementar en el día a día.

El objetivo no es crear planes perfectos, sino planes que realmente se puedan mantener en el tiempo.

imagen 3. Frustración al elegir comidas. Fuente: CANVA @shotprime

Cuando el diagnóstico llega en la edad adulta.

En mi experiencia profesional, he recibido pacientes entre los 40 y los 50 años, tanto hombres como mujeres, que acababan de recibir un diagnóstico de TDAH.

Muchas veces describen el diagnóstico como un momento de enorme alivio.

Por fin encuentran una explicación a muchas experiencias que habían vivido durante años:

  • dificultades académicas
  • problemas laborales
  • conflictos personales
  • sensación constante de caos mental

Para muchas de estas personas, entender lo que les ocurre supone ver por primera vez una luz al final del túnel. Además, algunas también presentan síntomas digestivos, probablemente relacionados con años de ansiedad, estrés o una relación complicada con la comida.

Nutrición y TDAH: estrategias que pueden ayudar.

La nutrición no sustituye al tratamiento médico, pero sí puede ayudar a mejorar algunos aspectos relacionados con la energía, la impulsividad o la regulación emocional.

Las estrategias nutricionales deben ser muy personalizadas, porque cada persona con TDAH presenta una sintomatología diferente.

Entre las intervenciones que han mostrado utilidad en algunos casos se encuentran:

  • optimizar el consumo de micronutrientes como el magnesio, el hierro, zinc, cobre y selenio
  • asegurar un buen aporte de ácidos grasos omega‑3
  • optimizar el aporte de antioxidantes y vitamina D
  • aporte de probióticos como el Lactobacillus rhamnosus GG
  • mejorar la calidad global de la dieta

También es especialmente importante reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, colorantes azoicos (E-102, E-122, E-124 , E-129) y azúcares añadidos, ya que estos pueden favorecer picos de estimulación cerebral que empeoran la impulsividad y la dificultad de concentración.

Síntomas digestivos frecuentes en personas con TDAH.

Algo que también observo en consulta es que muchas personas con TDAH acuden inicialmente por problemas digestivos.

Entre los más frecuentes encontramos:

  • Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico
  • Disbiosis intestinal
  • Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO)
  • infección por Helicobacter pylori

En muchos casos, estos problemas digestivos están relacionados con:

  • estrés crónico
  • ansiedad
  • impulsividad alimentaria
  • o una relación compleja con la comida.

Para personalizar al máximo los tratamientos nutricionales, en algunos casos también podemos apoyarnos en herramientas como:

  • tests de microbiota intestinal
  • tests nutrigenéticos

Estas herramientas nos permiten entender mejor cómo responde cada organismo y adaptar las estrategias nutricionales de forma más individualizada.

Imagen 4. TDAH, nutrición y SIBO. Fuente: elaborado con CANVA @kanchanachitkhamma

Nutrición emocional y herramientas para regular el sistema nervioso.

Además de la alimentación, también es importante trabajar aspectos relacionados con la nutrición emocional.

Las personas con TDAH suelen experimentar con intensidad muchas emociones, y aprender a gestionarlas puede marcar una gran diferencia en su bienestar.

En consulta también trabajamos herramientas como:

  • técnicas de respiración
  • identificación de emociones
  • estrategias para reducir la impulsividad alimentaria
  • comprensión de la relación entre estrés y alimentación.

El objetivo es que la persona entienda su propio funcionamiento y pueda encontrar herramientas que le ayuden en su vida cotidiana.

Toma acción.

Si te has sentido identificado con algunas de estas situaciones, o convives con alguien que podría tener Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, la nutrición puede convertirse en una herramienta más dentro del proceso de mejora y bienestar.

En consulta trabajamos de forma individualizada, teniendo en cuenta no solo la alimentación, sino también la organización de hábitos, la relación con la comida, la regulación emocional y los posibles problemas digestivos que puedan estar presentes.

Si sientes que la impulsividad con la comida, la desorganización o la ansiedad están influyendo en tu alimentación, podemos abordarlo juntos desde un enfoque práctico, sencillo y adaptado a tu realidad.

Mi objetivo es que tengas pautas claras, realistas y fáciles de aplicar, evitando la sobrecarga de información y ayudándote a construir hábitos que realmente puedas mantener en el tiempo.

📌 Si quieres empezar a trabajar en ello, puedes reservar tu consulta de nutrición directamente a través de mi página web. Analizaremos tu caso con detalle y diseñaremos un plan adaptado a tus necesidades.

Si quieres que desarrolle algún tema en concreto o que te ayude personalmente con la alimentación tuya o de tu familia con un enfoque integrativo no dudes en escribirme a info@anamarianutricion.com

Estaré encantada de ayudarte.

Me encantaría verte en redes sociales, puedes encontrarme como @coachanamarianutricion. Allí publico también contenido que puede interesarte para que puedas ir dando pequeños pasos para tu bienestar integral.

¡Disfruta del día!

Elijo una alimentación saludable para cuidar a mi familia

Por Ana María Romero

Saber más…

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